El vicepresidente brasileño, Geraldo Alckmin, calificó de «positiva» la conversación que tuvo este jueves con el secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, y dijo que es posible que ambas naciones lleguen «a un buen entendimiento sobre la política arancelaria».
EFE
En el encuentro, que fue realizado de forma telemática y duró cerca de una hora, los altos funcionarios abordaron temas relacionados con el comercio bilateral y las políticas arancelarias recíprocas, según anunció la vicepresidencia en un comunicado.
Con el objetivo de buscar alternativas para mejorar la relación entre ambos países en medio del endurecimiento de la política comercial por parte del Gobierno de Donald Trump y de sus amenazas de imponerle aranceles a Brasil, Alckmin y Lutnich acordaron realizar reuniones bilaterales en los próximos días.
Según el alto funcionario brasileño, «a través del diálogo será posible llegar a un buen acuerdo sobre la política arancelaria» y otros asuntos del comercio bilateral».
En la conversación, el vicepresidente brasileño también recordó que la balanza comercial entre los dos países asciende a unos 80.000 millones de dólares (unos 74.200 millones de euros), con un superávit de 200 millones de dólares () a favor de los estadounidenses.
Señaló, además, que de los diez principales productos que Brasil importa de Estados Unidos, ocho están sujetos a un arancel cero, y explicó que la tarifa media ponderada efectivamente recaudada es del 2,73 %, un valor «bien abajo» del que sugieren las tarifas nominales.
Brasil representa el séptimo mayor superávit comercial de bienes para Estados Unidos y, si se suman bienes y servicios, el superávit comercial estadounidense con Brasil supera los 25.000 millones de dólares, según Alckmin.
En este contexto, el vicepresidente reiteró que la intención del gobierno brasileño es fortalecer la complementariedad económica entre ambos países, aumentar la reciprocidad y consolidar el crecimiento de las empresas nacionales, fomentando las buenas prácticas comerciales.
Trump, que ha citado varias veces a Brasil entre los países a los que aplicará reciprocidad por imponerle altos aranceles a EE.UU., firmó el 10 de febrero dos órdenes ejecutivas para imponer gravámenes arancelarios del 25 % a las importaciones de aluminio y acero, sin excepciones.
Brasil es uno de los países más afectados al ser uno de los tres mayores suministradores de acero a EE.UU.
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