Mientras Donald Trump justifica su drástico ajuste del gasto público en su segundo mandato como un pilar de su política Make America Great Again (MAGA), casi 2.000 científicos alzan su voz en un unísono de alarma.
En una carta pública, según recopilan medios internacionales, denuncian un «ataque sistemático» contra la ciencia. De esta manera, despidos masivos, recortes presupuestarios y desfinanciamiento ideológico se entrelazan para tejer una red de retroceso científico.
La comunidad científica advierte sobre un «peligro inminente»: las acciones del gobierno republicano no solo amenazan la salud pública de los estadounidenses, sino que también socavan el liderazgo científico global de Estados Unidos; un legado construido sobre décadas de innovación y descubrimiento.
«Nos pronunciamos como individuos. Vemos un peligro real en este momento. Tenemos creencias políticas diversas, pero estamos unidos como investigadores en el deseo de proteger la investigación científica independiente».
Así se pronunciaron los integrantes de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina (Nasem) en una carta abierta en la que aclararon que se manifestaban a título personal y no en nombre de la institución.
SOS en salud pública, estudios y ciencia
«Enviamos este SOS para hacer sonar una clara advertencia: la actividad científica de la nación está siendo diezmada», señalaron los científicos.
La carta, dada a conocer el lunes, llega después de que la semana pasada el Departamento de Salud anunciara el despido de 10.000 empleados a tiempo completo como parte de un esfuerzo más amplio por reducir el tamaño del gobierno federal.
Estos se suman a otros 10.000 puestos de trabajo que se eliminaron por la no renovación de jubilaciones anticipadas y a los que aceptaron el retiro voluntario ofrecido por el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) de Elon Musk.
Los recortes de personal afectan a varias agencias clave de salud, como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), y podrían afectar los servicios de salud, poniendo en peligro esfuerzos de larga data.

Casi 2.000 científicos alzan su voz en un unísono de alarma. | Imagen: AP
El impacto de las medidas tomadas por Trump
Los investigadores, a través de la misiva, también destacaron que la administración está recortando la financiación de las agencias científicas y suprimiendo subvenciones a científicos. Asimismo, desfinanciando sus laboratorios y obstaculizando la colaboración científica internacional.
«Los recortes están obligando a las instituciones a interrumpir la investigación (incluidos los estudios sobre nuevos tratamientos de enfermedades). Además, se están despidiendo a profesores y dejando de matricular a estudiantes de posgrado, que son los que formarán a la próxima generación de científicos».
Esta no es la primera advertencia de la comunidad científica sobre los efectos que la política de ajuste de la administración Trump podría tener para la salud de los estadounidenses.
El mes pasado, miles de personas se movilizaron en más de 30 ciudades del país bajo el lema Stand up for Science (Defiende la ciencia) para protestar contra los recortes y los despidos masivos que está llevando adelante el gobierno de Trump en las agencias dedicadas a la salud, el clima, la ciencia y otros ámbitos de investigación.
El exdirector de los NIH Francis Collins advirtió entonces que los recortes ponen en peligro los avances en las investigaciones sobre el alzhéimer, la diabetes y el cáncer.
Un «clima de miedo» en la comunidad científica
Los 1.900 firmantes de la carta también se refirieron a un «clima de miedo» que reina en la comunidad científica. A su vez, apuntaron que muchos están quitando sus firmas de investigaciones, abandonando estudios o modificando sus textos para eliminar términos como «cambio climático», que algunas agencias están cuestionando, por temor a perder su trabajo o financiamiento.
Y como ejemplo citaron las investigaciones y amenazas de recortes contra diversas universidades por no ir en línea con las políticas del gobierno.
Es un «mensaje escalofriante»: decenas de instituciones quedaron en la mira de la administración Trump por sus políticas de diversidad o por las protestas contra la guerra en Gaza, como la Universidad de Columbia. El gobierno de Donald Trump le recortó 400 millones de dólares en subvenciones por denuncias de antisemitismo.
A la vez, denunciaron la «censura» del gobierno, que impacta en la independencia que sostuvo siempre la investigación científica, al «bloquear» la investigación en algunos temas que considera censurables. Entre ellos, el cambio climático, o que arrojan resultados que no le gustan, que pueden ir tanto desde la seguridad de las vacunas a tendencias económicas
En ese marco, el máximo responsable de regulación de vacunas de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), Peter Marks, presentó su renuncia por las diferencias que tuvo con el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr, conocido por su postura antivacunas.
“Ha quedado claro que el secretario no desea la verdad ni la transparencia, sino más bien la confirmación servil de su desinformación y sus mentiras”, señaló Marks en su carta de renuncia, en la que apuntó que socavar la confianza en las vacunas es «irresponsable, perjudicial para la salud pública y un claro peligro para la salud, la seguridad y la protección de nuestra nación».